Pequeños grandes tesoros.
Muchas veces no nos damos cuenta del modo en el que influimos en las personas que nos rodean.
Creemos que somos neutrales, que pasamos por la vida sin cambiar nada, creyendo que para marcar una historia hay que hacer logros extraordinarios, descubrir nuevos mundos, encontrar la cura a distintas enfermedades, salvar una nación. Y no nos damos cuenta, que pequeños detalles, marcan nuestra historia.
Cuando brindamos un abrazo a un amigo que esta triste, para nosotros quizás es algo insignificante, pero para esa persona, eres lo mejor que le pasó en su momento de dolor.
Y cuando lo piensas, es increiblemente grande, el modo en el que nosotros, cambiamos la vida de alguien. Para algunos quizas no seas nadie, pero para otros, eres su mundo. Eres la persona que recordará con amor en su vejez.
Brindale un abrazo a un niño, y cuando sea grande él abrazará a otro niño, diciendo: “A mi me brindaron amor cuando lo necesite, y ahora es mi turno”.
Dejemos de esperar supuestas “grandes obras”, comenzemos a construir nuestras memorias, con pequeñas piedras preciosas, cada uno tiene la capacidad de convertir un día triste, en un día de sol. Solo hay que levantarse y salir.
Génezis




